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| Las consecuencias se presentan en personas de todo tipo de piel, que no procuraron una mínima medida de protección solar. |
Cuando los planes veraniegos empiezan a concretarse, son muchos los detalles que se desean abarcar, pero a veces se deja a un lado uno de los más trascendentales: el cuidado de la piel.
La dermatóloga Gioconda Gaudiano, directora del Programa de prevención y detección del cáncer de piel de Fundacáncer, asegura que durante el verano aumenta el número de pacientes con quemaduras solares de primer y segundo grado, las cuales se manifiestan en ampollas, y atribuye esta tendencia a los paseos a la playa, al río y a las actividades al aire libre que se practican en estos meses.
Añade que las consecuencias se presentan en personas de todo tipo de piel, que no procuraron una mínima medida de protección solar.
Su colega Juan Erasmo González Ocaña corrobora que en esta época son más frecuentes las consultas por quemaduras solares, fotoalergias, manchas y dermatitis por medusas.
Pieles más susceptibles. En el verano las personas pasan más tiempo expuestas al sol, merodeando en piscinas, ríos y playas. “Los personas de tez clara y sin protección tienen un mayor riesgo de padecer quemaduras solares y fotoalergias”, expone González Ocaña.
Las manchas claras se hacen más evidentes en las pieles trigueñas, pues al exponerse al sol se broncea únicamente la piel no afectada, acentuando el contraste, explica el dermatólogo. Una manifestación regular es la pitiriasis alba (secuela de eccemas o resequedad cutánea) y la pitiriasis versicolor, ocasionada por un hongo.
“La pobre hidratación y el cloro de las piscinas agravan varias condiciones de la piel, entre estas la dermatitis atópica. Las consultas por todo lo anterior se incrementan en un porcentaje significativo”, manifiesta el dermatólogo.
Más allá del filtro solar. Proteger la piel no solo se basa en utilizar una crema con filtro solar, sino también en emplear otros mecanismos y cuidados para minimizar los riesgos de sufrir una insolación. A continuación mencionamos cinco consejos básicos:
1. Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día. Se recomienda hacerlo antes de las 8:00 de la mañana y después de las 4:00 de la tarde. En estos periodos los rayos UV penetran de una manera menos agresiva y dañina a la piel.
2. Aplicar un protector solar al menos 20 minutos antes de salir al aire libre, y reaplicarlo cada dos horas. El uso de cremas con protección solar no impedirá que la persona se broncee, pero sí ayudará a conseguir un bronceado sano, más natural y duradero, evitando ese quemado en tonos rojizos que además de generar ardor no resulta atractivo.
3. Utilizar sombreros, gorras, viseras y lentes de sol con filtro UV. Estas prendas también funcionan para las personas que por su tipo de trabajo deben exponerse al sol.
4. Mantener la piel hidratada de adentro hacia fuera. En esta estación del año se puede aprovechar la variedad de frutas y hortalizas para prepararlas en licuados. Si en condiciones normales se aconseja tomar ocho vasos de agua al día, en épocas de prolongada exposición al sol es oportuno aumentar esta cifra de 10 a 12 vasos.
5. Limpiar cuidadosamente la piel -en especial la del rostro- con jabones suaves o dermolimpiadores de PH ligeramente ácido y libres de fragancia.
Al exponerse al sol se debe evitar el uso de maquillaje, colonias y perfumes, pues pueden resultar fotosensibles y causar infecciones.
En la noche, se aconseja aplicar cremas regeneradoras tanto para el cutis como para el resto del cuerpo, para recuperar el equilibrio natural de humectación perdido durante el día.
MELANOMA, LA PEOR SECUELA
El cáncer de piel y la exposición solar irresponsable están estrechamente relacionados, y existen diferentes estudios que lo demuestran, afirma el dermatólogo, Juan Erasmo González.
La radiación ultravioleta proveniente del sol; o artificial, proporcionada por las camas de bronceado, aumentan el riesgo de cáncer en la piel, señala el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos (NCI). Según la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA), el melanoma es la forma más mortal del cáncer de piel, directamente vinculado a las quemaduras solares, especialmente aquellas sufridas en edades tempranas.
La dermatóloga Gioconda Gaudiano hace énfasis en que una o dos quemaduras con ampollas sufridas durante la infancia duplican la posibilidad de desarrollar un melanoma más adelante, es por esta razón que debe fomentarse la protección solar desde los primeros años. |